Hay muchas corrientes que proponen que el destino está escrito y nada se puede hacer para cambiarlo. Si bien reconozco que no existen las casualidades, dudo un poco de una máxima tan máxima. Creo que el destino está escrito, pero con lápiz. O sea, se puede borrar y re-escribir.
Es una postura bastante cómoda la de pensar que todo está predispuesto y poco podemos hacer para cambiar nuestra situación. Y más que cómoda, hasta haragana y temerosa, no?
Si uno no se mueve, no vamos a mover las cosas, sino que nos van a mover.
El conflicto está en las distracciones. Si algo está escrito, y uno trata de cambiarlo, me atrevo a decir que se nos van a poner obstáculos. La cosa es saber identificarlos y concentrarse en lo que realmente es útil para generar el cambio. Y digo 'cambio' como podría decir 'objetivo', 'tarea', etc.
"Uno propone y Dios dispone" diría mi abuela.
Estoy con un proyecto bastante groso, y empecé a reflexionar sobre esto gracias a un amigo que me decía algo sobre cómo a veces en la vida uno empieza a ordenarse y encaminarse, y de pronto empiezan a surgir y resurgir situaciones, hechos, personas que están ahí para desconcentrarnos y regresarnos al caos poco sano.
Bueno, perdón por mi ausencia, pero estoy con bastantes cosas en qué concentrarme, y como no me gusta hacer entradas a medio hacer, a veces prefiero no subir nada, que subir algo que no me convenza del todo.
Buena Semana, conejos!
Bonus: Un poema del autor de la frase.
¿Y por qué no es tu guerra más pujante
contra el Tirano tiempo sanguinario;
y contra el decaer no te aseguras
mejores medios que mi rima estéril?
En el cenit estás de horas risueñas.
Los incultos jardines virginales
darían para ti vivientes flores,
a ti más semejantes que tu efigie.
Tendrías vida nueva en vivos trazos,
pues ni mi pluma inhábil ni el pincel
harán que tu nobleza y tu hermosura
ante los ojos de los hombres vivan.
Si a ti mismo te entregas, quedarás
por tu dulce destreza retratado.